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jueves, 20 de octubre de 2011

VENDIMIARIO, Los esponsales del corsario, en Liceo

Ayer por la tarde volví a subir a un escenario...esta vez junto a mis compañeros de Salamanca Letra Contemporánea, en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo.


Con mariposas en el estómago, nervios de esos sanos ya que reflejan la pasión con que realizas las cosas, leí un artículo que escribí hace dos años para una revista de Ponferrada, el título: "Los esponsales del corsario", una historia de amor ambientada en el Caribe, un sueño de esos de película.

Y al bajarme, al regresar a casa me di cuenta de lo mucho que me gusta hacer lo que hago, escribir, describir, amar, soñar, sentir, vivir, y subirme a los escenarios.

Hasta la próxima.

jueves, 2 de junio de 2011

ABABOL

Este texto nació en la exposición colectiva Merrie Melodies (y otras 13 maneras de entender el dibujo), a la que fuimos los del grupo SLC para inspirarnos, aquí os lo dejo, aunque también está allí.

ABABOL
Me cuesta escribir
De terrores infantiles,
De sombras animadas,
De Alicia y el conejo,
De aquel pasado
Con olor a telarañas.

Soy parte del presente,
ni un esbozo
Bajo la nieve,
Ni esa carencia de humor,
Ni la muerte albina,
Tampoco el vértigo
De entrar en ti,
Encarnada,
Me despejan
Me evaden de estos aposentos.

Soy un lápiz azul
Que pinta el aire
De mañanas.

martes, 26 de enero de 2010

¿Dónde estás?


Aquí os dejo esta imagen.
Mañana saldrá publicada una microhistoria sobre ella.
Mañana nos vemos por aquí.

YA ESTOY AQUÍ¡¡¡¡

¿Dónde estás?
La cafetera, silenciosa, esperaba una visita.
Todo comenzó hace tres días en el parque. Se cruzaron las miradas, compartieron un paraguas y una caja de bombones color escarlata.
El viernes había película en el autocine, la invitó. Dorothy aceptó ruborizada. Hacía tanto de la última cita.
El resto del día transcurrió igual que otros. Limpió, preparó la cafetera para la sobremesa, se sentó en la cocina y esperó, mientras la lluvia ponía la música de fondo a esa escena crepuscular.
No era la primera vez que pasaba la tarde sola oyendo repiquetear la lluvia en la ventana. Los cristales empañados,…“tendré que limpiarlos otra vez, otra vez”, pensaba Dorothy.
La vecina del 2A había venido a pedirle unas manzanas, quería prepararle a su novio una tarta. Dorothy le ofreció el frutero, sólo quedó un par.
En el reloj del salón sonaron las dos.
El teléfono descansaba tácito, Dorothy dejó sus pensamientos en el aire y se sostuvo un instante en el suelo impoluto. Sin darse cuenta golpeó una de las sillas, en el exterior seguía lloviendo.
Ya eran las tres menos cuarto, dijo que la llamaría para verse esa tarde, dijo que la quería, dijo que compartirían bombones de chocolate oscuro toda la vida.
“¿Dónde estás?”, pensaba ella.
Siempre era igual, los bombones, un paraguas, una mirada y al caer la tarde, la lluvia tras los cristales y un “¿dónde estás? sin final.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Latidos de ternura










(Fotos de Benito)


Ayer noche Aute estuvo en Salamanca. Nos dio un concierto de tres horas y una lección de vida. ¡Sobre todo sexual!
Al concluir, Montse, compañera de SLC, le había organizado un homenaje con algún presente, algunos amigos amantes de su música. La idea de estar mano a mano con el cantante era escandalosamente emociontante y escribirle un poema, un reto.
Bien sabéis de mi pasión por los retos, acepté y allí que fuimos, los poetas a leerle un poema al cantautor. El mío se titula Latidos de ternura, y aquí me veis recitando el citado poema para el citado artista, algo nerviosa pero feliz.

Una noche más para no olvidar... Gracias a Luis Eduardo Aute por dejarnos ser sus amigos y querernos con nocturnidad y alevosía.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Versos en negativo


I
No susurra el viento
Ni la luz
Es natural,
El agua no mana
De fuente alguna.
Mas la amenaza
Se posa sobre una pared oscura.
Camaleón de las tinieblas,
Eolo fantasma,
Neptuno ahogado.

II
Tu vida
En movimiento
Es un aire eléctrico
Vertiginoso,
Un vinilo sordo
Que ahuyenta los fantasmas
De la rutina diaria.

III
Se hizo la oscuridad,
Bolas blancas,
Como en aquella leyenda
De una fotografía
En blanco y negro
De la isla Yakushima.
Y naces de nuevo
En seis instantáneas
Acompasada por zumbidos
Que van y vienen.
Dolor partido.


Esta es la última publicación que he realizado en SLC después de ver la exposición de Yehudit Sasportas. Os recomiendo que echéis un vistazo a su obra y volváis a leer el poema.
Hasta el próximo.

sábado, 30 de mayo de 2009

El Cielo de Salamanca


La experiencia de leer un poema desde la balconada de la Torre del Gallo es impresionante, sólo hay que mirar las fotos (sacadas por uno de los poetas que leía esa noche, Benito), y ahí estamos otros tres poetas de Salamanca dispuestos a dejar en el aire del Patio Chico nuestras palabras. El espectáculo se celebró el 28 de mayo, día en el que se conmemora Salamanca como ciudad de Cultura.

El poema que leí os lo dejo aqui abajo.


Te veo
a cualquier hora del día.
Te siento,
escucho el suave viento
entre tus pliegues
entre las escamas.
Onomatopeya del despertar.

Engalano de nieve
tu fachada,
cierro los ojos.
Se percibe la atardecida
mágica.
Y se hace la luna
dueña
del patio,
jugando a la gallinita ciega.

El silencio convive
con tu belleza
en este rincón de mi alma.


miércoles, 20 de mayo de 2009

Atardecer capturado


Me abriste
la Puerta del Río
un trece
al atardecer.
Y al abandonarte
me quedé pensando
en los rincones
de tu alma dorada,
mientras yo
grababa
esta quietud
entreabierta
rojiza
en tus piedras
y en mi vida.
El poema ha sido publicado en el libro Rincones de creación por la Fundación Salamanca Letra Contemporánea. La foto es de David Arranz, pedazo fotógrafo.

lunes, 26 de enero de 2009

Viaje a ninguna parte...

I

(Cadillac El Dorado 62, 1952)


Tuve que elegir
y me quedé con la canción.
En ese Cadillac bruno
esperando
la película
en negro y blanco.
Increíble.
Comenzó a llover
mientras al borde de la lluvia
escuchaba
los fotogramas.

No sé
cuánto puedo estar aquí.
Me escondo
tras el volante.
Miro detrás
nadie me sigue.
Sólo estoy yo,
en ese cadillac negro
rumbo al pasado.

II

(Buick (Eight), 1940)
Estaba atardeciendo,
íbamos
hacia el aeropuerto.
Las despedidas
son tristes y
lluviosas.
Y el amor,
se esconde bajo los paraguas.
En la radio
Billie Holliday…
Enmudeció la noche.
Deliciosamente
suspiré,
oliendo a bálsamo,
a ruptura
imperfecta.