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jueves, 30 de marzo de 2017

Mater mea

El miércoles 29 de marzo de 2017 a las ocho y media de la tarde di el Pregón de Nuestra Madre de las Angustias en mi tierra, en Zamora, y en la iglesia de San Vicente, templo que acoge a la imagen todo el año.
Cuando la Junta me lo ofreció no dudé ni un segundo, era una nueva oportunidad de abrirme en canal y sacar lo mejor de mí. Y creo que lo he conseguido, por lo menos por todas las muestras de cariño que he recibido tras el acto. Hoy soy muy feliz, lo digo bajito pero no por ello lo siento menos.

Gracias a todos los que estuvisteis presentes, los que lo hicisteis a pesar de la distancia, a todos MUCHAS MUCHAS GRACIAS.
Nunca olvidaré ese día...

(Fco Colmenero)

domingo, 8 de mayo de 2016

Padrino...

Padrino: "Dícese de la persona que ampara y protege a otra, y que a veces emplea su poder para facilitarle la consecución de algo".

La verdad es que no sé si tenías algún superpoder, lo que sí sé es que me ayudaste a darle imagen, letras, imaginación, pintura, forma, valor y, sobre todo, pasión a la vida.

Agradezco haber sido elegida por mis padres para ser tu ahijada porque valoré a través de tu persona la sensibilidad en el arte, la riqueza emocional que aportan las reuniones entre amigos, la sobremesa tras una buena comida regada de un buen vino, la magia y las leyendas de Sanabria, la belleza de un edificio en ruinas, el descubrimiento como hecho al que se llega arriesgando. Te valoré y te quise (como te sigo queriendo) como tío, padrino, amigo. Porque nadie como tú para descolgar el teléfono y llamarme, eso sí, cuando a ti te apeteciera, porque tú eras de hacer lo que te apetecía cuando te apetecía, no lo que dijeran los demás, y me preguntabas eso de "Loreta, ¿qué tal?, cuéntame, seguro que tienes algo en mente, ¿qué vas a estudiar ahora?... no eres capaz de quedarte quieta ni un segundo, eres una lagartija, ya lo decía la abuela". Y acertaba, siempre acertaba.

Llevo estos últimos días intentando reorganizar los recuerdos que tengo de mis años con tío Raúl como si de una caja de fotografías se tratara, la abro mentalmente y extraigo fotogramas al azar: una noche de verano en la casa del Lago escondida en lo alto de la escalera escuchando a Ray Charles mientras te observaba junto a tus amigos conquistar la madrugada; esa regañina a los dieciséis años (de las que dejan huella); la habitación del piano en casa de la abuela y tus grandes periplos; el olor a papel vetusto que envolvía los altillos de la tienda; una pila de fotografías antiguas, color sepia; tus susurros para que nadie te oyera contándome algo o yo a ti un secreto; tus ojos vivos tras las gafas; tus manías (algunas de ellas heredadas por mí); tu perfume (o debería decir "perfumes"); tu inteligencia; tu enorme cultura, que te labraste tú solo; tu cercanía a la hora de sentarte a la mesa con todo tipo de personalidades, desde Piñeiro, el entrañable guardián de la casa del Lago, hasta artistas de renombre.

Lo importante para ti era lo que esa persona podía ofrecerte desde dentro, sus entrañas, esas bellas entrañas que guardamos a veces recelosos y que solo alguien como tú sabía apreciar, como buen coleccionista de arte, querido tío.

A mí me conocías bien, me diste alas para volar alto, y estate seguro que las aprovecharé como mereces.

Seguimos en contacto, tío.

domingo, 30 de noviembre de 2014

FATTO A MANO ya está en la calle...




Ayer por la tarde presenté en sociedad mi segunda novela, Fatto a mano. Decidí que fuera en una cafetería a la que suelo ir a tomar mojitos y en la que me siento muy a gusto, el Hernández y Fernández, aquí en Salamanca.

Fue un rato muy agradable, lleno de detalles, sorpresas, un lirio, unas cervezas… pero empezaré por el principio: llegué muy nerviosa, aunque mejor decir emocionada, llevaba todo la mañana con las lágrimas a flor, estaba todo listo, tomé algo e intenté relajarme arropada por la familia y por los amigos. 



Esperamos quince minutos y comenzó el acto, el editor comentó el diseño del libro, muy apropiado por ser una novela de viajes, sus primeras impresiones cuando me conoció allá por agosto; luego habló Aure, entró en terrenos más íntimos, más relacionados con los 31 años de amistad que nos unen, más sobre la historia que guarda la novela y que no se podía revelar. Y para concluir, hablé yo, tenía visualizado el instante desde hacía mucho tiempo, quería que saliera bien, los dos micros con los que abrir y cerrar mi discurso y el cómo, dónde y cuándo nació Fatto a mano. Me sentí cómoda, me sentí feliz allí.

Hubo momentos muy emotivos, pero lo que recordaré toda la vida es el detalle de Carmen y Quique que me trajeron dos Doradas, mi cerveza canaria, se me saltaron las lágrimas, ¡cómo no!  Faltaron algunos amigos que estuvieron en mi pensamiento, y mi gente canaria… espero hacer una presentación allí el próximo año.



Pd: mientras escribo esto estoy escuchando el CD con la música de la novela, les animo a que cuando la lean, ahora que ya muchos la tienen en sus manos lo hagan.

GRACIAS POR HABERME ACOMPAÑADO, SIEMPRE ES UN PLACER TENERLES CERCA.