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lunes, 27 de abril de 2015

Recital en el Hotel Marte, en el Puerto de la Cruz (Tenerife)

El miércoles día 22 de abril cumplí otro de mis sueños, realizar un recital de poesía en el Puerto de la Cruz.
Acompañada de grandes músicos como Hugo Kwaschnowitz.
Disfruté como nunca, hacía mucho del último...
Lo dividí en cuatro partes:
En la primera recité el poema "Concierto" que me hizo ganar el Primer Premio de Poesía de la isla de La Palma en 2006





Después nos sumergimos en el mar





En la tercera me desnudé hablando de esos sentimientos que tengo por la tierra canaria




Concluimos con un blues, bueno, con el poema "Qué difícil" musicalizado y ya viniéndome arriba. Les dejo el final de esta última parte, que es muy buena, parece que me voy a poner a cantar (ya me gustaría tener ese talento)


sábado, 23 de marzo de 2013

Bebo Valdés...

Bebo nació el 9 de octubre de 1918 y falleció ayer, 22 de marzo de 2013. 
Su vida estuvo plagada de música. Puedo imaginarlo ahora, tocando el piano en cualquier esquina del cielo.
Bebo Valdés entró en mi vida en agosto de 2005, meses antes de aterrizar en Tenerife. Me invitaron al concierto, me encantó la idea, y allí me fui. Me acompañaba mi prima y una amiga, durante todo el espectaculo estuve escribiendo, aún guardo ese cuaderno, al finalizar concluí también lo escrito esa noche. Lo guardé tras titularlo CONCIERTO.



Y mientras preparaba mi viaje a Tenerife envié el poema a un concurso que encontré una tarde por la red. En septiembre de ese año, 2006, mientras regresaba a casa del trabajo me llamaron, había ganado el Primer Premio de Poesia de la isla de La Palma. Me gustaría poder transmitirles todo lo que sentí en ese momento, era un sueño hecho realidad, parecía que no lo hacía tan mal, alguien había decidido que aquel poema nacido durante un concierto se merecía un premio y nada menos que el primero. Logicamente porque en esta vida es de bien nacidos ser agradecido, escribí al pianista para contarle todo esto que ahora hago con ustedes. Fue una carta sentida que le hicieron llegar. 
Poco más decirles, a Bebo le debo que siguiera escribiendo, y hoy quiero que se sepa y recordarle.
Les dejo con un artículo que escribí para una revista leonesa hace unos años.



Concierto y Bebo Valdés

Amaneció la noche, vino a  decirnos que llegaba descalza, acongada, pianísticamente libre.

Corría el 8 de septiembre de 2005, Bebo sellaba las noches de Fonseca, en la ciudad de Salamanca. Ardía en deseos de escuchar en vivo sus dígitos contra el blanco, contra el negro. Fue un concierto idílico, acompañado de algunos músicos dejó que las historias que pueblan sus composiciones rompieran el silencio y se adueñaran de aquella noche en la que la luna iba creciendo en el firmamento.

Durante las casi dos horas que duró el concierto escribí, escribí de todo lo que me transmitía su música, fue una ebriedad de son cubano, dichoso, delicado: 


No me digas quién ha venido

No quiero despertar.

Bebo entró en escena

Rompió el piano

Y una luz cinérea  

Inundó el local.



Y así fue como nació un poema melódico con sello cubano.

Y es que el oído, al igual que sucede con los otros sentidos, tiene sus recursos para arroparnos el alma, desde una canción hasta el sonido natural del propio mundo, engatusándonos y proporcionando tres dimensiones al recuerdo, al momento, llegando en ocasiones a dolernos.  Así es como, cuando añoro mi puerto tarareo una melodía que sabe a mar, y como, sin querer, deslizo mis pensamientos bajo el abrazo de una ola, surfeando, oliendo a telarañas en blanco y negro, tan deliciosamente mías y a la vez…de todos.

Pero sin la música, las mañanas no serían despertares a ritmo de rock, ni las noches silencios desde ese tocadiscos.

Amo la música, necesito de ella desde que amanezco hasta que la luna se adueña de la noche. Tengo canciones grabadas en mi alma, escucha, ¿te suena esta?



Hay muchos soles,

Decías

Apuntando cada cuerda

Con tus dígitos.

Una guitarra,

Y un silencio

Roído.

Un, dos tres,

Sígueme.

Cruza tu sueño

Arrincona las notas

Como boxeadores en un rin,

Acaricia la melodía

Cual atardecer.

Hay muchos soles

Y cada uno busca

Su amanecer entre tus dedos.



Siente el sonido aunque sea del silencio, del mar en calma, del atardecer, del sol cuando choca contra el agua… siéntelo porque está vivo.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Después de la lluvia llega la música

Ayer noche, primera noche de primavera volvimos al Savor con un recital versado en la música, leí aquel poema con el que gané el primer premio de poesía de La Palma, CONCIERTO, dedicado a Bebo Valdés; ANDANTINOS CON SABOR A MAR, que escribí escuchando un concierto de piano; CASAS DEL MONTE; algunos silencios del mar, tan deseados a todas horas en mi vida; escuchamos incluso el silencio gracias a Virginia, intérprete de la lengua de signos que interpretó, valga la redundancia, uno de esa serie (una experiencia única), y lo que hay Después del silencio.
Y finalmente, concluí con una serie de micros nuevos, de esos que llevo dos años escribiendo y en los que me siento tan cómoda, tan yo:

"Con intermitencias asombrosas, con espacios en blanco y paréntesis, con corchetes, con momentos ardientes, pegados, yuxtapuestos, fusionados, sin pausa, somos dos y a veces, uno."

Y al llegar la medianoche regresé a casa, antes de que volviera la lluvia.