Mostrando entradas con la etiqueta premio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta premio. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de enero de 2014

La vida se alimenta de sorpresas...

Tengo en mis manos digitales un libro digital donde aparece publicado otro de mis micros. La editorial se llama ViveLibro y ha recopilado los cien mejores microrrelatos. 

El mío se titula "La vida se alimenta de sorpresas"




Todo comenzó como empiezan las sorpresas que se envuelven en paquetes con lazos rojos. Ni siquiera sabía dónde nos dirigíamos.
El desayuno fue lento, suave, café y prensa, miradas cómplices. Saliste unos minutos y regresaste con el pan. Te miré al tiempo que tomaba un poco de queso. Preparé la nevera, los hielos, unas cervezas y poco más. Las bolsas con las toallas estaban desde ayer en el coche.
Me vestí y esperé que me comentaras algo más, tan solo me observabas. Una vez en el coche pusiste música y me deje llevar, me descalcé y pensé que ya la vida en si era una sorpresa. Recorrimos la costa norte, el mar estaba embravecido, podía olerlo. Tras unos cuarenta minutos detuviste el coche junto a un faro, “que su luz te haga regresar”, me dijiste.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Al final

Este año he participado en el I Concurso de Microrrelatos organizado por la San Silvestre Salmantina. No he ganado pero mi micro ha sido publicado en la revista junto a los ganadores y otros que como el mío, han sido seleccionados.


"Inmóvil, esperando el impulso, ese que te lleve lejos, hoy y siempre hoy. Quieto, respirando el momento, la esencia que llega desde el aire. Estático, tras unalarga carrera de fondo. Firme, distinto a todos y al mismo tiempo familiar. La vida pasa por tu lado, la distingues porque sabe a impaciencia, a inquietud, a verano en diciembre y a querencia por todo lo que el día te pone al alcance de tus manos. Los pasos pretéritos, la ilusión presente y las emociones que rocían el camino que va sucediéndose. Y coincide que pienso y se me viene tu presencia a la memoria, coincide que llevo días sobrevolando el aire de tu esencia. Y es que estás aquí, siempre, al final."

sábado, 23 de marzo de 2013

Bebo Valdés...

Bebo nació el 9 de octubre de 1918 y falleció ayer, 22 de marzo de 2013. 
Su vida estuvo plagada de música. Puedo imaginarlo ahora, tocando el piano en cualquier esquina del cielo.
Bebo Valdés entró en mi vida en agosto de 2005, meses antes de aterrizar en Tenerife. Me invitaron al concierto, me encantó la idea, y allí me fui. Me acompañaba mi prima y una amiga, durante todo el espectaculo estuve escribiendo, aún guardo ese cuaderno, al finalizar concluí también lo escrito esa noche. Lo guardé tras titularlo CONCIERTO.



Y mientras preparaba mi viaje a Tenerife envié el poema a un concurso que encontré una tarde por la red. En septiembre de ese año, 2006, mientras regresaba a casa del trabajo me llamaron, había ganado el Primer Premio de Poesia de la isla de La Palma. Me gustaría poder transmitirles todo lo que sentí en ese momento, era un sueño hecho realidad, parecía que no lo hacía tan mal, alguien había decidido que aquel poema nacido durante un concierto se merecía un premio y nada menos que el primero. Logicamente porque en esta vida es de bien nacidos ser agradecido, escribí al pianista para contarle todo esto que ahora hago con ustedes. Fue una carta sentida que le hicieron llegar. 
Poco más decirles, a Bebo le debo que siguiera escribiendo, y hoy quiero que se sepa y recordarle.
Les dejo con un artículo que escribí para una revista leonesa hace unos años.



Concierto y Bebo Valdés

Amaneció la noche, vino a  decirnos que llegaba descalza, acongada, pianísticamente libre.

Corría el 8 de septiembre de 2005, Bebo sellaba las noches de Fonseca, en la ciudad de Salamanca. Ardía en deseos de escuchar en vivo sus dígitos contra el blanco, contra el negro. Fue un concierto idílico, acompañado de algunos músicos dejó que las historias que pueblan sus composiciones rompieran el silencio y se adueñaran de aquella noche en la que la luna iba creciendo en el firmamento.

Durante las casi dos horas que duró el concierto escribí, escribí de todo lo que me transmitía su música, fue una ebriedad de son cubano, dichoso, delicado: 


No me digas quién ha venido

No quiero despertar.

Bebo entró en escena

Rompió el piano

Y una luz cinérea  

Inundó el local.



Y así fue como nació un poema melódico con sello cubano.

Y es que el oído, al igual que sucede con los otros sentidos, tiene sus recursos para arroparnos el alma, desde una canción hasta el sonido natural del propio mundo, engatusándonos y proporcionando tres dimensiones al recuerdo, al momento, llegando en ocasiones a dolernos.  Así es como, cuando añoro mi puerto tarareo una melodía que sabe a mar, y como, sin querer, deslizo mis pensamientos bajo el abrazo de una ola, surfeando, oliendo a telarañas en blanco y negro, tan deliciosamente mías y a la vez…de todos.

Pero sin la música, las mañanas no serían despertares a ritmo de rock, ni las noches silencios desde ese tocadiscos.

Amo la música, necesito de ella desde que amanezco hasta que la luna se adueña de la noche. Tengo canciones grabadas en mi alma, escucha, ¿te suena esta?



Hay muchos soles,

Decías

Apuntando cada cuerda

Con tus dígitos.

Una guitarra,

Y un silencio

Roído.

Un, dos tres,

Sígueme.

Cruza tu sueño

Arrincona las notas

Como boxeadores en un rin,

Acaricia la melodía

Cual atardecer.

Hay muchos soles

Y cada uno busca

Su amanecer entre tus dedos.



Siente el sonido aunque sea del silencio, del mar en calma, del atardecer, del sol cuando choca contra el agua… siéntelo porque está vivo.