miércoles, 21 de marzo de 2012

Después de la lluvia llega la música

Ayer noche, primera noche de primavera volvimos al Savor con un recital versado en la música, leí aquel poema con el que gané el primer premio de poesía de La Palma, CONCIERTO, dedicado a Bebo Valdés; ANDANTINOS CON SABOR A MAR, que escribí escuchando un concierto de piano; CASAS DEL MONTE; algunos silencios del mar, tan deseados a todas horas en mi vida; escuchamos incluso el silencio gracias a Virginia, intérprete de la lengua de signos que interpretó, valga la redundancia, uno de esa serie (una experiencia única), y lo que hay Después del silencio.
Y finalmente, concluí con una serie de micros nuevos, de esos que llevo dos años escribiendo y en los que me siento tan cómoda, tan yo:

"Con intermitencias asombrosas, con espacios en blanco y paréntesis, con corchetes, con momentos ardientes, pegados, yuxtapuestos, fusionados, sin pausa, somos dos y a veces, uno."

Y al llegar la medianoche regresé a casa, antes de que volviera la lluvia.

jueves, 15 de marzo de 2012

Casare Pavese, un hombre atormentado, REVISTA IMPRESCINDIBLES


Esta vez voy a hablar de Pavese, un hombre atormentado que se suicidó a la edad de 42 años... os dejo que leáis el artículo y el poema elegido.
Hasta dentro de quince días.

Como si estuviera allí: Recuerdos


Un nuevo artículo, un nuevo recuerdo, desde mi paraíso...



Hace años escribí este microrrelato: 

Imaginación...
No quiero perder el tiempo y hacer que tú lo pierdas. ¿Recuerdas que hace días te comenté que quería irme lejos? Ha llegado el momento de deshacer la maleta de olvidos y recuerdos, debo conciliar el sueño, abrir el espíritu al fuego de un amor incansable.
Recuerdo que un día me invadió una insondable necesidad de abrazarte y de besarte.
Me acerqué a tu lado. Esperé. ¿Cuándo piensas decirme que me amas? 
La imaginación permite que cualquier tarde a cualquier hora conviertas la sobremesa en una historia de amor.


Hoy quiero hablar de recuerdos, aquellos que guardamos en el cajón de la cocina, junto al cucharón, recuerdos que llevan un nombre, un momento e incluso una canción. Tengo en la caja de galletas el olor a mar y a gofres que se entremezcla, el mismo que siento al llegar a la Plaza de Charco, y también poseo un sabor en un posavasos de una marca conocida de cerveza canaria y que va de habitación en habitación por mi casa, junto al regusto del bocadillo de pata; y un color, el azul, del mar embravecido espumándose en el rompeolas del muelle, camino del faro.

Y siento, también siento, la textura del mar al sacar las gafas de buceo de su caja, al tocar las conchas que cogí mientras surcaba los fondos del norte, al retomar la lectura de los cientos de poemas que escribí mientras allí moré.

Recuerdo es, según la RAE, entre sus cuatro acepciones, un objeto que se conserva para recordar a una persona, una circunstancia, un suceso, etc. . Seguro que si se ponen a buscar en su memoria, o en su casa podrán darle color, sabor y olor a sus recuerdos. Hagan la prueba, ¿a qué huele el primer amor? ¿y una ruptura? ¿a qué sabe la felicidad? ¿qué color tienen sus sueños?

Les dejo con sus recuerdos, y escuchen, escuchen alguna melodía o simplemente el sonido del mar y recuerden, dentro de un mes nos vemos por aquí.
 

miércoles, 29 de febrero de 2012

Lean, lean, ha salido una nueva edición de IMPRESCINDIBLES


De nuevo ha salido la revista Imprescindibles, cada quince días y esta vez he publicado un artículo sobre Pedro Salinas, el poeta del amor por excelencia. No os lo perdáis, como tampoco los otros temas que abarca esta edición, y es que resulta imprescindible adentrarse en ella...

¿Nos inspiramos?


El otro día recibí una llamada proponiéndome algo. Algo era un enlace con mi paraíso, escribir mensualmente en un blog que ha nacido de la mente de gente emprendedora y creativa, ACEPTÉ, con ilusión y ganas.
La idea era aportar a Inspiranex eso que se nos da bien a cada uno, eso que nos hace disfrutar.
El primer artículo ya nació, bajo el marco de Nexdelmuelle, porque desde el muelle será desde donde les escribiré de mis historias (como si estuviera allí)
Besos salados allá donde vaya...



Amanece
Está amaneciendo. En esta singladura estamos amaneciendo lentamente, llenos de ilusión y de ganas. Para mí, que vivo a miles de kilómetros, se siente de otra forma, pero ya me voy acostumbrando, no es dolor ni tristeza, simplemente siento con querencia, querencia a mi Puerto, a la arena azabache de sus playas, a los atardeceres eternos frente a aquel balcón, al mar, a mi muelle, a la cerveza. Querencia de querer estar allí.
Por eso he subtitulado esta sección, “como si estuviera allí” porque es allí donde me gustaría estar hablándoles de todo un poco.

La primera vez que pisé Tenerife fue un dos de octubre y desde hace años regreso ese día y celebro el reencuentro allí, (curiosamente coincide con el cumpleaños de mi sobrino canario, Izan). Les hablo de  un lugar del que estoy enamorada a pesar del tiempo. Y se preguntarán ¿cómo es posible enamorarse de un lugar? Pues miren, igual que nos enamoramos de alguien, llegas a un café, alguien está en la barra, parece que es físicamente interesante, sientes cosquilleo, miras, remiras, te gusta, te acercas o se acerca, habláis, conectáis, os adaptáis, te sientes con el tiempo como si estuvieras contigo mismo. Eso mismo pasa con los espacios, aterrizas, bajas del avión, un olor diferente entra por tus fosas nasales, te atrae, coges la maleta, la guagua y te diriges al hotel, y al ir llegando, sientes mariposas en el estomago.
Seguro que si rascan en su interior encontrarán algún lugar del que vinieron cautivados, una ciudad en la que se sintieron como en casa.  Eso fue lo que me pasó. Y desde entonces…regreso para sentir de nuevo.
Una amiga chicharrera me dijo una vez: “Tu casa está donde dejas tu sombrero”, o en su defecto, el corazón, digo yo.
Y escribí este corto poema:
Te robé
La máxima
Una noche de otoño
Cuando te dije adiós,
“tu casa está donde
Cuelgas tu sombrero”
Y me fui
Buscando una sombrerería
Para poder comprar
Una casa.

Les propongo algo, cierren los ojos, respiren profundamente, dejen que su imaginación vaya a ese rincón donde son plenamente felices, ¿han llegado? Pues disfruten, yo lo estoy haciendo desde el muelle.
Hasta el próximo mes.
 

miércoles, 15 de febrero de 2012

Imprescindible leer IMPRESCINDIBLES


Ha llegado el nuevo artículo, "muy emotivo" en palabras de mi amiga argentina Annie. Hablo de mi querido Gonzalo Rojas, una persona a la que tuve el provilegio de conocer, os dejo con la lectura, y si queréis saber más acudid a mi otro blog, allá cuento más de aquel encuentro.

lunes, 30 de enero de 2012

Segunda edición de IMPRESCINDIBLES


Ya estoy aquí, con un nuevo artículo, esta vez sobre Fotopoemario, un libro que hizo Joan Brossa y Chema Madoz...una delicatessen para la vista.
Id a la sección de Literatura, aunque el resto de la revista es de interesar.

domingo, 15 de enero de 2012

Revista Digital IMprescindibles


Esta es mi nueva aportación a la escritura, en una revista nueva, recién salida del horno, sobre cine, música, literatura, sobre lo que más te gusta, DISFRUTALA


domingo, 18 de diciembre de 2011

19 Clark Street en Zamora



Ayer presenté de nuevo mi novela, fue en la Sala Berlín, en Zamora, acompañada de familia, amigos, conocidos y algún que otro roce del pasado. Hubo momentos en los que me dio la impresión de que el pasado había entrado en el local y se había aposentado en un taburete, de los altos, y me sonreía.
Aure, amigo mio desde hace 25 años, la presentó, me presentó y nos hizo reír, y mucho. Yo, comenté como había nacido y leí el gen que había escrito y que me animó a decidirme a escribirla:


Érase una tarde de navidad…
Imagino una estancia, mejor, una escena. Hace un año de aquella cena donde se inició esta vieja película. Dulcinea se convirtió en Rita, una mujer rota, huida de la vida, una mujer fatal cuyo chulo era Jota Hache.
Perdón, he obviado situarles en el tiempo, noche de niebla, de esas que al entrar en ellas dices “qué noche tan noche”. Los personajes se hallan en un local oscuro, ahumado, donde Louis, un mulato pelirrojo toca el saxo desgastando sus dígitos, buscando acordes, mientras otra mujer desgarrada de nombre Greta, de esas perdidas fuma ininterrumpidamente sentada en una mesa baja, de madera renegrida por el tabaco de humo…
Si dedicáramos cinco minutos a la visualización y descripción del local podríamos comprobar que la poca luz que recorta sombras proviene de velas encendidas sobre las mesas. Del mismo modo, las bebidas que reposan en una estantería de caoba, hueca y opaca huelen a pasado, a telarañas llenas de historia. Por otro lado, las sillas parecen detenerse temerosas de posaderas pesadas, mas en conjunto el garito parece ser sacado de una película de los años 20.
Es tarde, el crupier Yoni Yunior, enseña sus cartas a Arthur M.F, un periodista al que la suerte le acompaña esta noche, y mira a Marilín, una rubia teñida que insolente sube al escenario, coge el micrófono y echa pestes. ¡Cómo duele a veces la música!
Mientras, en una esquina apagada, Margot vestida de blanco y negro observa atentamente mientras acaba su bourbon, en vaso bajo y sin hielo, colocada de tabaco negro. A su lado, Josephine, parece acompañar los pasos de aquella, interrogando con la mirada, al tiempo que va tomando notas en una roída agenda aloque.
Súbitamente se abre la puerta y accede al local Jou el gendarme, alto y con bigote pegado a unos labios hermosamente tentadores mas calza en su costado derecho un arma de doble filo, interrumpe la canción y con ello, se abre el campo de miradas cruzadas, entre los personajes de este cuadro. Sin previo aviso, Jack recoge tres ceniceros y comienza a secar vasos mientras observa cómo Jou se acerca a la tabaquera, preguntándole el nombre. “Molly, ¿cerillas? ¿tabaco para liar?”. Jou le compra un paquete, del que saca un cigarrillo y lo enciende, al tiempo que hace anillos al expulsar el humo. Molly queda embelesada pero teme que descubra su secreto, el secreto que encierra este local.
Hoy es de esos días, mejor, de esas noches confusas, caprichosas, indecentes, argénteas.

HASTA SIEMPRE